Olympia y Ray- tercera parte

Olympia y Ray – tercera parte.

La verdad sobre el incendio:  para niños de 6 a 12 años.

Paso unos cuantos años desde la enorme tragedia. El bosque apenas se había recuperado y  nuestros protagonistas habían crecido. Ahora eran dos aves espectaculares aunque un poco diferentes entre sí. Zulo se parecía a su madre; era un enorme águila con la cabeza blanca y el cuerpo amarillo. Por su parte, Ray  se parecía a su padre; era un papagayo grande pero algo menos que su hermano, aunque tenía una  impresionante  cabeza amarilla y un  cuerpo blanco brillante.

Los dos hermanos juraron cumplir las últimas voluntades de sus padres y ayudar a todos los animalitos del bosque. Un día, paseando,  se encontraron a un gusano que, al ver a los hermanos, empezó a temblar al pensar que las enormes aves se lo iban a comer.

-No temas gusanito-dijo Zulo-,  no te vamos a comer. Estas apetitoso… no te quiero ofender,  pero nosotros somos vegetarianos y no comemos animales. A lo que el gusano respondió:

-¡Qué raros sois! ¿No seréis los hijos de Olimpia?

-¿Conocías a mi madre?,  preguntó sorprendido Ray.

-Si, era la mejor amiga que  podía tener. Ella me salvó varias veces y jamás la olvidaré-explicó el gusanito. Yo vengo del sur del bosque…¡ Caminé tanto para buscar a sus hijos!. Tengo una información muy valiosa que darles..  ¡Por suerte os encontré!. Sé quién provocó el incendio-continuó el pequeño animal-fue la banda de vuestro  tío, el hermano de vuestro  padre. Él  y los  suyos estaban desterrados por  intentar matar a vuestro  padre, así que  se vengaron incendiando el bosque y cobrándose la vida de vuestros padres.

Zulo y Ray  no  podían creer lo que acababan de escuchar. Sin avisar a sus familias, alzaron el vuelo para ir en  busca de la banda de su tío y vengar así a  sus padres. No eran conscientes de lo  peligrosos que eran  y  nadie los podía parar.

El gusanito,  sin pensarlo dos veces,  fue a buscar a los  abuelos de los chicos para informarles de lo sucedido, pese a estar  arriesgando su vida pues era un gusanito muy gordito…un aperitivo para la familia de  papagayos. Cuando les contó lo que estaba sucediendo, todos salieron en su busca de los dos hermanos.

Zulo y Ray  llegaron al sur del bosque y no encontraron a su tío. Todos los insectos del bosque ayudaban a los chicos, hasta que un escarabajo pelotero les dijo que había oído  hablar  a unos papagayos,  un poco cabreados, diciendo que querían quemar el bosque.  Estaban cerca de un arroyo .

Para allá se fueron  Zulo y  Ray Y  encontraron a su tío, al que  pidieron inmediatamente  explicaciones.

Al ver a sus sobrinos,  se  quedó alucinado. ¡Eran tan parecidos a sus padres! Viendo los grandes que eran, debía improvisar rápidamente un plan, ya que con la fuerza no podrían  vencer a esas grandes aves.

Así que Utilizó el corazón.  Aprovechándose de los buenos que eran, les tendió  una trampa mortal. El  tío les explicó  que él no tenía nada que ver con el incendio, pero que conocía al culpable. Les condujo hasta una trampa, allí  les  esperaba toda su banda. Continuará …..

 

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